miércoles, 2 de febrero de 2011


Al otro lado de la estación, hay una joven sentada en un banco.
 Sus cabellos negros ocultan parcialmente su rostro, sin embargo, sus ojos desvelan una mirada perdida, rodeada de un invierno azul celeste. Las calles, encharcadas de soledad e ilusiones rotas, la sumen en un estado de melancolía.
La melodía del piano acompaña el vacío de la estación mientras la luz del tren se acerca, iluminando la tarde oscura. Una vez sentada en el tren, los recuerdos la atormentaban, cómo una pesada piedra en su mente. Ella observa su reflejo en la ventanilla, analizando cada rasgo de su piel. Aguzando los sentidos advierte que sus facciones cobran sentido, creando una belleza difícil de percibir.

Te quiero, no me importa nada mas, solo necesito tiempo a veces para acordarme y hacer lo que debo.
Perdoname, por favor.

viernes, 7 de enero de 2011

Silencio y oscuridad

Lo he hecho.
Me dijiste que lo hiciera y lo he hecho. Al principio escuchaba Precious Jerusalem, Marina me enseño una canción que la emocionaba y yo pensé una que me emocionara a mi.
Entonces me di cuenta de que esta canción me inspiraba, pero no de la forma que a ti Bohemian Rhapsody.
Me daba ganas de luchar, fuerza y valor, puedes llamarlo como quieras.
Pero en ese momento me di cuenta de que me estaba mirando en el espejo. No se por que.
Ni si quiera librepensé que lo hacía por lo que tú me dijiste.
Pero si sentí que me mareaba. Que era yo, ya sabes que quiero decir.
Y también que esta no era la canción adecuada para ello.
Y entonces hubo silencio.
Tan solo una voz del otro mundo.
-¿Quien eres?
Al principio nada. Aprendí a adoptar otra expresión y me respondí.
Pensé que me recordaba a un amigo, por la perilla, pero seguía sin saber responderme.
En ese punto empezó a sonar la canción adecuada por la parte adecuada.
Llevaba varios minutos delante de un espejo y me sentía extraño.
Perdía la visión y la recuperaba sin cesar. Me veía y no me veía.
Pasé así algo de tiempo y de pronto supe que en un punto, pasaría algo.
Conté hasta tres. El tres estaba marcado por el final de una frase, no la recuerdo, en este momento no he recuperado la consciencia del todo. Luego no te lo sabré explicar.
Cuando acabé de contar, fue como si hubiera despertado de un sueño, más recordaba todo.
Me senté, apagué todas las luces y aumenté el volumen.

Troya, Troya, Troya, Troya, Troya.
A veces cerraba los ojos sin darme cuenta, pero no tenía sueño.
No lo entendía.
Entonces se acabó la canción y me di cuenta de que tenía los ojos muy húmedos.
¿Estaba llorando?
Sentí una lágrima. ¡Estaba llorando!
Alcance una inmensa alegría de haber llegado a lo que tú.
Y eso causó que dejara de llorar.
Acabo de librepensar si no habré escrito todo esto para masmolar y demás.
Editado por cuarta vez el final, lo dejó así.